HABLEMOS DEL CDTI

Hace en estos meses siete años que dejé la Dirección General del CDTI. He evitado, con especial cuidado, opinar sobre una entidad que tuve el honor de dirigir en tiempos bien difíciles, tanto en sus términos políticos como presupuestarios. Creo que es una obligación de quienes reciben esos encargos el cuidar con esmero lo aprendido y ayudar a que se desarrollen en el mejor sentido posible.

 

Hoy me siento cómodo rompiendo ese compromiso y hablando del CDTI 2025. Y lo hago porque creo que estamos en España ante una organización que ha demostrado su eficacia y debe tener mucho que hacer en las próximas etapas de un ciclo firmemente rupturista.

 

En estos días pasados, se ha conocido el alcance del presupuesto del CDTI para el año 2025 que alcanza la cantidad de 1.942 millones de euros. Cifras relevantes como las dedicadas por su entidad inversora SICC INNVIERTE que alcanza la cantidad récord de 800 millones, o los 300 millones dedicados a instrumento diseñado para empujar el entorno DEEP-TECH, son por ellas mismas bien elocuentes del empuje con el que el Centro juega en estos momentos tan críticos de la autonomía estratégica europea.

 

Y también de Europa y el CDTI hay que hablar en estos tiempos. Su papel para incentivar la actividad de las entidades españolas en los últimos Programas Marco ha sido clave para que en el periodo 2021-2013 del actual HORIZONT EUROPE España ocupe la tercera posición en el marco de la UE, con un retorno obtenido de 3.417 millones de euros, primer país en proyectos liderados y 2.383 entidades participantes.

 

Si hablamos de POLÍTICA INDUSTRIAL, un papel que merece ser puesto en el haber del CDTI en estos largos años ha sido su rol en el desarrollo del segmento espacial español. Algo que no pasaba de ser anecdótico en los 80 se ha convertido en singular, deviniendo en uno de los pocos países capaces de hacer la cadena de valor de un satélite espacial. El CDTI ha acompañado a la industria española en su camino europeo, a través de la ESA, para jugar un papel relevante en estos momentos.

 

Cuando una organización cumple cerca de 50 años y sigue creciendo como lo demuestra su ambicioso presupuesto para el año en curso es evidente que algo habrá hecho bien. No es este marco el ámbito adecuado para entrar en ese análisis. Creo que sin embargo puede ser de utilidad destacar algunos rasgos de ese desempeño y también, para evitar la autocomplacencia, apostar por algunos campos de mejora que, en mi opinión, deberían ser objetivos de tan apreciada agencia.

 

Empezando por los méritos, el primero fue concebir una adecuada mezcla de ayuda, basada en la combinación de subvención y préstamo. Esta idea, llevada a cabo con rigor en los aspectos financieros en el medio plazo, ha llevado al CDTI a una posición de autonomía en sus recursos que le ha permitido navegar con éxitos en momentos críticos.  Su segundo mérito es haber constituido, a lo largo de los años, un equipo tecnificado, comprometido con su misión, que se ha ganado el respeto de los participantes. Esa combinación de recursos y gestión se han mantenido todos estos años presumiendo de un desempeño sin marca alguna de contestación.

 

Entrando en los caminos de progreso, en las aventuras por correr, parto de la certeza de que el CDTI es hoy una pieza de referencia para las empresas españolas con tradición en la I+D. También me atrevo a afirmar que no tiene el mismo rol entre las empresas más jóvenes, con menos tradición y menos recursos financieros. Y ahí está ese instrumento citado anteriormente el Deep-Tech Tech Innvierte llamado a corregir esa situación. Pero hay que cambiar reglas en la regulación interna de la agencia para que su impacto sea el esperado. Estoy seguro de que lo hará, pero no debería tardar tiempo en hacerlo si quiere que esta nueva etapa alcance el éxito de su anterior industrial.

 

Otro campo en el que el CDTI deberá jugar un rol diferente del acometido hasta el presente es el del fortalecimiento del ecosistema que compone la Innovación en España. Hoy sabemos que el acierto en los programas, el impacto en la aplicación de los recursos tiene mucho que ver con otros elementos que rodean a los protagonistas íntimos del proyecto innovador. El rol de los Centros Tecnológicos, la acción dinamizadora de los Clústeres y los Parques Tecnológicos, la relación con el mundo universitario, las políticas de protección de la Propiedad Intelectual e Industrial, los aspectos del Diseño y otras muchas actividades, son críticos a la hora de alcanzar el éxito que se busca tras las acciones de I+D e Innovación: llegar al mercado y satisfacer las demandas de la ciudadanía.

 

Pues bien, en estas tareas pendientes, está hoy el CDTI. Con su mayoría de edad y sus historias. Estoy convencido que, con su actual orientación, su Dirección y el equipo están preparados para responder a esos retos. Sería de una correcta madurez que el resto de las autoridades nacionales, autonómicas y locales, reconocieran al CDTI como la Agencia Nacional de I+D e Innovación y le hicieran depositario de sus proyectos, asegurándose con ello la correcta ejecución de sus planes. Él ya lo ha demostrado, ahora hay que aprovecharlo en beneficio de todos.

 

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