UNA BRÚJULA DE LA UE PARA RECUPERAR COMPETITIVIDAD

La semana pasada me quedé a medias de comentar el apartado de Gobernanza del famoso informe DRAGHI. Lo hice por razones de espacio, para no sobrecargar la lectura en materias tan poco atractivas como las que ocupan su atención en este asunto. Esta semana, comprometido por la promesa anterior, voy a terminar la tarea, convencido del poco encanto para el lector que levantan dichas propuestas.

 

Pero antes de entrar en esta tarea, una buena sorpresa, el pasado 29 de enero la Comisión ha presentado la Brújula para la Competitividad, primeros pasos para poner en marcha las recomendaciones del referido informa. Esto va en serio señores. Ahí va el enlace para los que lo quieran ver.

 

Volviendo al compromiso anterior recupero la senda de los tres pilares en los que se propone que actuemos para mejorar la calidad de nuestra propuesta de gobiernos global. Ahí van.

 

ACELERAR EL TRABAJO DE LA UE

 

En este apartado se encuentra posiblemente la propuesta más efectiva del documento. Se plantea que en el Consejo de la UE se adopte el criterio para la búsqueda de los acuerdos de la mayoría cualificada, abandonando la unanimidad requerida actualmente. En unos momentos en los que en el seno de la Unión aparecen países que parecen apostar más por su desintegración, la idea de la Europa a varias velocidades está ganando protagonismo, antesala de un ajuste posterior del tamaño verdadero de la unidad política que se persigue.

 

En coherencia con el punto anterior se sugiere que se aceleren algunas modalidades de acuerdos, existentes ya en el acervo de la Unión – tales como los tratados 20 TEU y 239 TFEU – en los que se anima a realizar cooperaciones reforzadas entre algunos países miembros. Explorar estas opciones se han realizado, tímidamente en el pasado y ahora podría ser necesario de profundizarse los bloqueos que algunos países miembros quieren realizar para, en verdad, detener la imprescindible actividad de la UE en el actual marco político global.

 

Por último, en este apartado orientado a acelerar, se propone el uso extensivo de las capacidades del artículo 122, ya utilizado como consecuencia de la pandemia COVID-19, para actuaciones de emergencia. La falta de control del Parlamento a las decisiones que se tomen bajo este concepto restringe su cualidad democrática. No obstante, podría ser imprescindible si se mantienen las amenazas que se vislumbran en este complejo 2025.

 

SIMPLIFICAR LOS PROCEDIMIENTOS

 

 

Existe una total unanimidad en el diagnóstico de que los excesos regulatorios y la carga administrativa en la UE provocan dificultades para la competitividad de las empresas europeas comparándolas con las de los otros bloques. Aunque es muy difícil medir en lo concreto el peso de ambos lastres son múltiples los casos en los que son evidentes tales dificultades.

 

Este problema se agiganta para el caso de las PYMES y las MID-Caps que tienen especiales dificultades para atender las extremadamente pesadas exigencias que nos hemos dado como consecuencia de las dificultades operativas de una unión carente de las ventajas de los competidores.

 

Otro de los marcos en los que la regulación europea ha extremado su complejidad reguladora se detecta en lo relativo a la SOSTENIBILIDAD. Ejemplos recientes como la normativa relativa al DNSH es un buen indicador en donde la regla parece excedida en exceso. Otro ejemplo en el que la diversidad de los países y sus realidades han obligado a una regulación excesiva lo encontramos en todo lo relativo al tratamiento de residuos y a las legislaciones sobre embalajes.

 

Para mejorar en este apartado se proponen cuatro grandes objetivos:

 

 

      1. Rediseñar el acervo comunitario.
      2. Mejorar la regulación del Mercado Único.
      3. Aplicar un régimen especial para las PYMES y las MID Caps tanto para la actual como para las futuras legislaciones.
      4. Promover la Innovación, también en estas materias.

 

Estos objetivos se concretan en algunas medidas específicas de las que destacan algunas:

 

        1. La creación de una nueva Vicepresidencia encargada de la simplificación extrema haciendo uso de las nuevas herramientas digitales, especialmente de la IA, para acometer la imprescindible tarea de hacer accesible tamaño volumen regulatorio.
        2. Usar un modelo simple y claro para cuantificar el coste de las nuevas legislaciones tanto para las instituciones de la UE como para los países miembros.
        3. Minimizar los costes de la trasposición a la vez que se aceleran la formación de un verdadero Mercado Único.
        4. Aplicar criterios de proporcionalidad en la aplicación de las medidas para las PYMES y las MID Caps creciendo de la cifra estimada del 25% al 50%.
        5. Revisar la constitución de los numerosos Grupos de Expertos existentes en la UE.
        6. Crear los HUBs de Innovación europeos donde se puedan compartir, sin barreras, las experiencias innovadoras, por ejemplo, de los Sandboxes.

 

 

Como colofón de este apretado resumen, podemos afirmar que hay propuestas, también en este apartado de la Gobernanza que, de aplicarse, nos llevarán a una modalidad de gestión más cercana a los de los líderes basados en las ideas federales, capaces de competir con la otra visión autoritaria que rivaliza por la preponderancia de un modelo sobre otro.

 

España, como miembro de la UE, debería acelerar su apuesta por este modelo, aplicando adicionalmente en su normativa propia algunas de las propuestas que se encuentran en este informe. Lo vamos a ver en este 2025 tan turbulento, pero también tan lleno de oportunidades para la mejora. La Comisión con su Brújula nos va a ayudar a encontrar el camino.

 

 

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