Era el mes de septiembre del 2024 y escribía dos posts sobre el recién aparecido Informe de Mario Draghi. Me comprometí a seguir dando pistas sobre ese importante texto que se convertiría en el programa político de la nueva Comisión Europea tras su nombramiento. Otras noticias llamaron mi atención en las semanas siguientes y no cumplí con mi objetivo hasta que el reciente nombramiento del nuevo presidente de los EE. UU. ha vuelto a poner en la primera página el tema de Europa y su futuro.
A ninguno de los lectores de estos artículos les va a llamar la atención mi rotunda y reiterada defensa de la Unión Europea, ese gran invento consecuencia de haber creado el mejor periodo de la vida de la humanidad tras las dos grandes catástrofes que supusieron las guerras mundiales del siglo XX. Cuando el mundo se está redefiniendo, los nuevos equilibrios globales se dibujan basándose en las amenazas y los conflictos, es aún más relevante que los países que conforman la Unión Europea aceleren para conformar un actor protagonista también en lo que queda del siglo XXI.
Una guía de ese comportamiento tan deseado la podemos encontrar en el Informe que nos ocupa. Hoy particularmente me quiero detener en el capítulo que se dedica a la GOBERNANZA de la Unión. Son pocas páginas – 22 rellenas de contenido – si las comparar con las 325 que nos regaló el líder italiano. En esta entrega, que será seguida por otra dedicada al mismo asunto, voy a centrarme en dos aspectos de los tres que nos sugiere Draghi en relación con las medidas imprescindibles para llevar a buen término sus ambiciosas propuestas de reforma.
Partiendo de que lo que se persigue necesitaría de una reforma del Tratado de la Unión y de que ese objetivo no parece alcanzable de manera fácil en estos momentos, se nos propone un acercamiento gradual, factible, basado en tres ejes:
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- Reenfocar el trabajo de la UE haciendo las cosas mejor y priorizando aquellos aspectos que tiene mayor valor añadido.
- Acelerar la acción y la integración por fases, siguiendo una aproximación basada en aquellos casos maduros para su acometida.
- Simplificar las reglas que rigen la UE, añadiendo mayor certeza a las leyes a la vez que se reducen las regulaciones que han crecido profusamente en los últimos años.
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- El desarrollo de un nuevo Marco para la Coordinación de la Competitividad que se debe apoyar en un cambio profundo en el Presupuesto de la UE.
- La modificación del modo de aprobación de los asuntos en el Consejo, pasando de la unanimidad a las mayorías cualificadas.
- Una racionalización de los derechos y obligaciones de la UE pilotada por una nueva Vicepresidencia para la Simplificación.
La magnitud de lo que se propone y la limitación del espacio disponible en el blog me llevan a tratar en esta entrega solo en el primero de los tres ejes, dejando para otra ocasión el tratamiento de los dos restantes que, por sí mismos ya ameritan una larga explicación.
REENFOCAR EL TRABAJO DE LA UNIÓN EUROPEA
El informe nos propone actuar siguiendo las siguientes pautas operativas. La primera es poner mayor foco en el principio básico de la UE que se reclama de la regla de Subsidiaridad. Según el cual cada asunto debe ser resuelto por la Autoridad (normativa, política o económica) más próxima al objeto del problema. En muy pocas ocasiones los Parlamentos nacionales han usado la posibilidad de emitir opiniones razonadas al respecto de este principio; de hecho, de las 141 propuestas legislativas relevantes emitidas en el 2023 solo re recibieron 22 opiniones que se plantean el uso de este tipo de prerrogativas.
Como segunda acción en este eje, se propone la creación de un Plan de acción para la competitividad europea que defina áreas donde actuar en los apartados de Gobernanza, incentivos fiscales y con objetivos medibles. En cada ciclo del Consejo europeo se deberán definir estas prioridades, dando con ello metas más cercanas y vigilando de corto su cumplimiento.
Para poner en marcha estas acciones se propone disponer de actividades apoyadas en los siguientes medios y objetivos:
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- Inversiones en ámbitos de la compra pública.
- La creación de proyectos acordados por un grupo de países miembros que respondan a necesidades de sus ciudadanías. La financiación de estos proyectos se apoyaría en instrumentos ya existentes, tales como los IPCEIs, pero también por el uso de inversiones provenientes de los países que participen en los mismos.
- Una mejor coordinación de las políticas nacionales para la competitividad.
Como una propuesta de partida de este Plan de acción de proponen un conjunto de acciones que cubrirían los siguientes campos:
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- Acelerar la INNOVACIÓN hasta alcanzar el 3% del PIB.
- Apostar por la existencia en nuestros entornos de una energía segura, descarbonizada y accesible.
- Capacitar a la fuerza del trabajo europea para las necesidades de la economía del futuro.
- Apostar por la Digitalización, incluyendo la Inteligencia Artificial, a través de proyectos multi país como los enunciados en párrafos anteriores.
- Apostar por una Industria para la Defensa y la Seguridad que nos dé confianza en nuestra sostenibilidad.
Algunas noticias de los últimos días ya anuncian que para esta misma semana se dispondrá de documentos relacionados con esta apuesta por la competitividad, significando que las propuestas del Informe se están aplicando en el seno de la Comisión Las palabras de la presidenta en DAVOS también nos permiten vislumbrar un firme recorrido para esta parte del informe. Bienvenidas.


