MINISTERIO DE HACIENDA Y MINISTERIO DE CIENCIA, INNOVACIÓN Y UNIVERSIDADES

Es muy poco frecuente que los asuntos relativos a la Innovación en España ocupen titulares en la prensa nacional. En esta semana se está produciendo la excepción a este hecho. Todos los medios han dedicado páginas enteras a destacar que “la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo ha establecido que los informes emitidos por el Ministerio de Ciencia sobre la calificación de un proyecto como merecedor de una deducción tributaria son vinculantes para la AGENCIA TRIBUTARIA”.

 

Estos incentivos fiscales recogidos en la Ley del Impuesto de Sociedades han venido generando en los últimos años derechos de cobro a favor de las empresas por importes superiores a los mil millones de euros que sin embargo a la hora de materializarse por parte del Ministerio de Hacienda se han visto reducidos al entorno de los cuatrocientos millones. Es decir, más de seiscientos millones de euros que podrían haber ido a las empresas para seguir animando su aventura investigadora e innovadora se han quedado en el limbo. Semejante paradoja solo se puede justificar en el ciego entendimiento que nuestro ministerio encargado de las finanzas tiene del positivo papel que tiene la I+D y la Innovación en el progreso de las naciones.

 

Estas sentencias tienen por lo tanto un mensaje que espero corrija el anterior escenario tan negativo y por ello todos los involucrados en el ecosistema se han felicitado consecuentemente. Un análisis detallado de su contenido nos lleva a limitar la alegría y a alertar de lo que queda por recorrer para normalizar lo que nunca debería haber sido una excepción, todo lo contrario, algo a animar para que España abandone ese puesto número 28 que ocupamos en el Global Innovation Index 2024.

 

Desde un conjunto muy amplio de entidades relacionadas con estos asuntos (AFIDI, AMETIC, ASEBIO, CLUSTERS.ES, COTEC, CRUE, CTA, FEDIT, FEI, INDI, SERNAUTO) se han elaborado un conjunto de propuestas para realizar Políticas Específicas de Innovación que corrijan la situación. En concreto en los aspectos fiscales, ocho propuestas sugieren medidas que ayudarían a colocar a nuestro país en la posición que le debería corresponder, alrededor de la número diez, puesto que tenemos en publicaciones científicas.

 

No hay nada que me guste más que celebrar lo que va bien y estas sentencias recientes así lo indican, pero, visto lo que nos queda por enmendar, solo la decidida actitud de los responsables del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en la defensa de esas reivindicaciones nos puede llevar a que este período reciente, tan negativo en este aspecto particular, haya pasado, a ciencia cierta, al pasado.

 

En fechas recientes he escrito que el éxito en Innovación nos lleva a plantear a otros agentes, hasta el presente aparentemente ajenos a la materia, más atención y cuidado con sus políticas para incentivar estas actividades. Hoy, de forma muy enfocada, miramos a HACIENDA y le decimos: por favor corrija sus equivocadas prácticas y empiece reformando en los próximos Presupuestos Generales del Estado la limitación existente en el Impuesto Mínimo de Sociedades a las deducciones por actividades de I+D e Innovación. Sería toda una señal del cambio.

 

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